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CAMINO PRIMITIVO SANTIAGO
(desde Oviedo)

5ª ETAPA, de Pola de Allande a Berducedo - 26,5 km

Como cada día hemos madrugado, pero hoy por una razón especial: había dos alternativas para nuestro camino hasta La Mesa, y hemos decidido ir por los hospitales, por la posibilidad de que, a pesar del mal tiempo, pudieramos disfrutar de fantástica vistas sobre el Cantábrico a nuestra derecha y de los Picos de Europa, a nuestra izquierda. La idea tenía el suficiente atractivo como para no dejarla pasar. Y allá fuimos.


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Una pequeña subida de arranque y rápidamente iniciamos la que parecía ser la etapa reina, en medio de una persistente niebla que no nos abandonaría más que al final de la etapa.


 
 
 

Ha llegado el momento de la decisión. Teníamos claro que nuestro camino iba a ser por los hospitales, a pesar de la niebla. El día anterior habíamos bajado en un taxi hasta Pola de Allande, para regalarnos una magnífica comida asturiana y conocer este hermoso enclave.

Ahora deberemos iniciar una larga subida y esperar que la suerte nos acompañe. En cualquier caso creemos bien que merece la pena.

 
   
 

La subida es larga pero cómoda y, a pesar del tiempo lluvioso, el barro no ha contituido una dificultad. Es una pena la niebla que nos impide ver el paisaje lejano pero que nos hace prometernos que volveremos.
Por el camino encontramos un cartel que dice que no hay osos. Casualmente, nos comentan que hace unos dias dos peregrinas alemanas avistaron uno. ¿Y que pasó?. Pues nada que una se puso a gritar, el oso las miró y ni caso. Siguió su camino. Estos animales no son peligrosos, salvo que tengan crías y nos empeñáramos en molestarlos

 

    

 
 


 

Y después de una buena marcha, y con mayor mojadura de la prevista, llegamos al primero de los "hospitales" .

Estas antiguas construcciones, hoy en estado de total abandono, eran antiguos lugares de retirada para enfermos de lepra. De ahí el nombre de "hospitales" con que se conoce a esta ruta.

   

 

Pocas son las ocasiones que estos venteados parajes ofrecen para el descanso. Ahora es la lluvia pero, en épocas calurosas, será el propio sol quien castigue al caminante. Así que es conveniente ir provistos de agua y algún alimento energético y aprovechar los poquísimo árboles para refugiarse y reponer fuerzas.

 
 

Durante kilómetros caminamos entra la niebla, grupos de vacas y algún que otro caballo. Y a pesar de todo ello no debemos perder de vista las señales. En el primer tramo están bien colocadas, cada 20 o 30 metros y nuevas, pero, en el segundo tramo están más deterioradas y puede resultar fácil el despistarse. Incluso diría que hay un par de ocasiones en las que resulta difícil no perderse. Así que atención a las señales porque algunas veces el camino no es el principal.

En la imagen siguiente a duras penas se ve a los compañeros que nos anteceden con muy pocos metros de ventaja.


 
 

La ventaja de este tramo de la ruta por "hospitales" es que resulta prácticamente llana y, por tanto, fácil de caminar. Además, aunque llueva, la abundante hierba nos aisla del barro. Por estas alturas el viento suele ser una constante y, en época otoñal, acompañado de lluvia puede resultar un tanto molesto, a menos que cuidemos nuestro equipamiento.


 
 

Y caminamos, y caminamos y, finalmente, y a pesar de la intensa niebla, descubrimos el primero de los lagos que constituyen otro de los atractivos de esta ruta.

 
 
 
 Y casi sin darnos cuenta, más que por el cansancio que se va acumulando , comenzaremos el descenso, aunque antes habrá que pasar uno de esos puntos en lo que os podéis perder pues hay que atravesar unos cercados no muy bien señalizados.

Es en la bajada, y gracias a que la niebla levantó ligeramente, cuando podemos apreciar la extraordinaria belleza del paisaje circundante y que, sin lugar a dudas, hará que volvamos en mejor época, aunque sólo sea para repetir esta etapa con buena visibilidad.

 
 

Y como premio, una vez terminada la bajada, y casi al  lado de esta iglesia, desgustamos, una vez más, una sabrosa comida asturiana. A partir de aquí, y con el estómago lleno, el camino se nos hace largo. Lo peor  ha pasado pero el cansancio aprieta. Afortunadamente el camino es más agradable y nos sorprende con imágenes llenas de belleza.


 
 
Tendríamos que dormir en la Mesa pero como estaba en obras quedamos en Berducedo. Es un lugar agradable, donde disponeis de todo lo necesario. Así que a descansar.